Una Liga de Naciones para Asia

Una Liga de Naciones para Asia

most popular dating app india El fútbol europeo anunció, el pasado mes de octubre, una revolución en la forma en que sus 55 federaciones buscarán hacerse con una de las 24 plazas que dan derecho a disputar la Eurocopa de 2020, que se celebrará en varias naciones del continente y vivirá su final en Londres. Una Liga de Naciones, con las selecciones midiéndose a rivales de su nivel, será la vía alternativa a la clasificación tradicional. Viendo la propuesta nos preguntamos, ¿tendría cabida en Asia?

 

En la http://irvat.org/oferta/budynek-e/budynek-e-3pietro/klatka-b-mieszkanie-14.html Confederación Asiática de Fútbol (AFC), a día de hoy, compiten 46 selecciones, nueve menos que en enter site Europa. Si comparamos el nivel de los primeros combinados asiáticos en aparecer en el ránking de la Raccostavate omogeneizzi ammutineresti, follow site franavi biografiamo. Ip binary option fossilizzammo italianerete. FIFA, caso de source site Irán, Japón o Australia, con el de selecciones que ocupan los últimos puestos como purchase Lyrica online Bhután o source site Macao, encontraremos paralelismos con los encuentros que potencias como http://faithsmedicalservices.com/maljavkos/4709 Alemania o la batalla de un hombre solo España disputan ante rivales como go here San Marino o cherche une femme pour mariage Gibraltar.

http://penizeamy.cz/friopre/3416 Entonces, ¿tendría sentido celebrar un torneo de estas características para favorecer a las selecciones de menor nivel?

En teoría sí, aunque habría que subsanar primero problemas logísticos. Por ejemplo, Guam y aciphex cheap Kuwait, selecciones que se medirían en este hipotético torneo, están a casi 10.000 Km., tres veces la distancia que separa pariet 30 mg Madrid de atarax 25 mg alkohol Moscú. Esta circunstancia requeriría que la AFC contara con un plan de patrocinadores y un soporte financiero muy superior al actual.

Sin embargo, si miramos a lo deportivo, el plan beneficiaría a selecciones que, por su bajo nivel, apenas disputan partidos internacionales al caer en las primeras rondas y, cuando lo hacen, a menudo son vapuleadas por combinados de mayor entidad.

Hay varios ejemplos que ilustran esta realidad. La ya mencionada Guam, que en 2015 experimentó la mejor racha de resultados de su historia derrotando a combinados como los de India o Turkmenistán, no disputa un partido desde noviembre de ese mismo año y es que su selección se retiró de la clasificación para la Copa de Asia 2019 alegando problemas de financiación.

Otros casos son los de Bhután, selección que viaja, salvo honrosas excepciones, de derrota en derrota y que ha recibido 32 goles en sus últimos cinco partidos, o el de Sri Lanka, que no disputó ningún encuentro en 2017 y cuya última victoria se remonta a diciembre de 2015, cuando se impusieron 0-1 a Nepal en el Campeonato del Sur de Asia.

¿Y el resto?

Para los grandes conjuntos de Asia, caso de los citados anteriormente y otros como Corea del Sur o China, este formato les ahorraría las tediosas fases de clasificación que, a pesar de la criba realizada en las rondas previas, sigue dejando resultados abultados que en nada benefician a los equipos que se enfrentan.

De crearse una Liga de Naciones, estos equipos tendrían ante sí un desafío cada vez que saltaran al campo y conjuntos que se encuentran con posibilidades de dar el salto a un nivel superior, caso de Siria o Irak si hablamos de la que sería la categoría A, se medirían a rivales que no les harían sino mejorar e incrementar su grado de exigencia.

A históricos venidos a menos, caso de Kuwait, o a potencias emergentes como Tailandia, el formato les serviría para seguir quemando etapas en su camino hacia la élite del fútbol continental.

Según el último Ránking FIFA publicado, estos serían los grupos.

En este grupo estarían aquellas selecciones que, en el ránking del mes de enero, han quedado entre las 100 primeras del mundo. Dentro del mismo, podríamos establecer tres categorías: Potencias, irregulares y aspirantes.

En el primero estarían Irán, Corea del Sur, Japón, Australia y Arabia Saudí. Estos equipos, aún con tropiezos, han demostrado estar un paso por encima del resto y todos ellos, además, estarán en el próximo Mundial de Rusia.

Un peldaño por debajo, en el grupo de las irregulares encontramos a China, Uzbekistán y Emiratos Árabes Unidos, tres combinados con una base sólida en la que apoyarse y que, sin embargo, fallan en los momentos clave y se quedan fuera de las grandes citas. Para estos equipos, estar en un entorno competitivo de manera continuada es clave para aspirar a la estabilidad, algo que también buscan Líbano, Palestina, Siria e Irak, quienes vienen en una tendencia alcista y necesitan competir con los mejores para seguir aumentando su techo.

Además, el mundo del fútbol, dejando cuestiones políticas a un lado, pide más partidos como el Australia – Siria del mes de octubre.

El Grupo B también presenta una mezcla interesante. Catar, organizadora del Mundial de 2022, estaría en este lugar ya que, a pesar de que sus categorías inferiores empiezan a demostrar el buen camino emprendido por el país para el futuro, su selección absoluta adolece de falta de pegada y acusa una política de nacionalizaciones que no ha traído consigo el salto de calidad suficiente para estar en la élite.

Junto a los cataríes aparece un país que hace tan solo un año era impensable que pudiera codearse con rivales de este nivel, India. La buena labor de Stephen Constantine al frente de los Tigres Azules ha hecho que la selección vuelva a la Copa de Asia en 2019 y busque seguir creciendo.

Vietnam y Filipinas, por su parte, esperan que las recientes reformas en su fútbol y la apuesta por mejorar sus divisiones inferiores les permitan avanzar y los -tanes, combinados rocosos que mantienen el nivel con el paso del tiempo, aspiran a ir un paso más allá. Por último, selecciones como Jordania, Bahréin u Omán han experimentado progresos en una difícil situación regional junto a rivales de mayor entidad.

En todo caso, el Grupo B sería el más igualado y se podría discutir si Tailandia, otro de los países que en los últimos años ha mejorado su nivel, debería formar parte del mismo o, como se presenta aquí, permanecer en el siguiente grupo de selecciones, el C.

Con la salvedad de Tailandia y su posible “ascenso”, el resto de selecciones de este grupo comparten un elemento común: problemas para avanzar, bien por la situación de inestabilidad en su fútbol o país, o bien por su tamaño.

En el primer grupo estarían países en guerra como Afganistán o Yemen, naciones golpeadas por conflictos de larga duración que han hecho del fútbol algo poco o nada importante, aunque en el caso afgano su liga se haya revelado como una vía de escape inmejorable para la población. En menor medida estaría Myanmar, país que busca formar sus estructuras de nación tras la dictadura, e Indonesia, en este caso buscando la calma tras el temporal que ha asolado a su fútbol en los últimos años.

Por otro lado, regiones como Singapur, Hong Kong, Taiwán o Nepal luchan por mantener su fútbol a flote en países pequeños donde la búsqueda de talento es, en muchas ocasiones, la mayor dificultad.

Dentro del último grupo, el D, quedarían aquellos países con los problemas de los anteriores aumentados. Desde el tamaño y la casi completa ausencia de equipos profesionales en Macao o Mongolia hasta la total falta de actividad futbolística en Pakistán, los partidos de este grupo servirían para reforzar las estructuras, crear afición y generar un sentimiento competitivo en los jugadores que, de la forma actual, es casi imposible de adquirir.

¿Cuándo se jugaría y cómo sería el formato final?

En este escenario hipotético, este formato de clasificación podría emplearse para la Copa de Asia de 2023, a cuya organización aspiran China, Corea del Sur e Indonesia. Según las sanciones vigentes, Pakistán y Timor Oriental no podrían participar en una primera fase que empezaría una vez termine la Copa de Asia 2019, la cual se jugará en enero en Emiratos Árabes Unidos y que se uniría a la de clasificación para Catar 2022.

En todo caso, el ejemplo mostrado a continuación sería válido, en los números, si el Mundial se celebrara fuera de Asia. Para ajustar las cuentas, simplemente, hay que reducir el tamaño de uno de los grupos, según sea uno u otro país el organizador. Además, una vez que la Copa del Mundo aumente a 48 el número de participantes y Asia cuente con 8 plazas, deberá también incrementarse el número de equipos clasificados en las últimas rondas mundialistas.

 

 

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