Tíbet: Fútbol y unión en el techo del mundo

El fútbol ha derribado una de sus últimas fronteras. Tíbet, lugar que hasta la década de los 50 estuvo prácticamente aislado del mundo exterior, ve hoy como un equipo de Lhasa puede convertirse en el primero en ascender a categoría nacional. Su principal arma, jugar a casi 3.700 metros de altura; su principal misión, servir como vehículo de unión entre las divididas razas Tibetana y Han.

 

Presidiendo la ciudad de Lhasa, el Palacio de Potala lleva cerca de 400 años siendo el lugar más emblemático del Tíbet. Hogar del Dalai Lama hasta que, en 1959, el actual se exilió a la localidad india de Daramsala, este monumento Patrimonio de la Humanidad ha simbolizado también la fuerte división política entre la población local, los tibetanos, y los chinos han, considerados aún por muchos como invasores de este lugar sagrado.

Potala, Lhasa

El Palacio de Potala es el edificio más famoso de Lhasa (Asia es Fútbol)

A menos de cinco kilómetros del monumento, en la llamada Nueva Lhasa, una ciudad china que en nada se diferencia de otras construidas durante el boom económico del país, se encuentra el Estadio de Lhasa, un recinto con capacidad para 20.000 espectadores que pronto podría dar la bienvenida a conjuntos de toda China. El equipo local, Lhasa FC, fue creado hace dos años y milita en la cuarta división nacional. Ahora, pelea por dar el salto a la Liga Dos, la tercera división china.

Desde el club, su presidente, hombre vinculado a la constructora patrocinadora del mismo, asegura que el objetivo “no es sencillo”, pero esperan que la altitud a la que se encuentra el estadio, casi 3.700 metros y junto a la cordillera de los Himalayas, sirva para dar cierta ventaja a un equipo que disputará la primera eliminatoria por el ascenso ante Shenzhen, conjunto de la ciudad fronteriza con Hong Kong y situada al nivel del mar.

Estadio en Lhasa

Este estadio es uno de los recintos construidos para promover el deporte en la región (Tibet.cn)

“Desde la Federación nos exigen que facilitemos oxígeno en los hoteles, los autobuses y en el campo a los jugadores rivales”, comenta, y asegura que, a pesar de no ser favoritos, “el hecho de tener a jugadores acostumbrados a jugar en altura puede hacer que partamos con cierta ventaja”.

Mezcla de razas para borrar el pasado

Lhasa FC o, con su nombre completo, Lhasa Chengtou FC, está formado por una mezcla de jugadores Han y tibetanos, más acostumbrados estos últimos a la falta de oxígeno que sus compatriotas. Desde el club ven esta mezcla como algo positivo y desde la Federación china, aunque solo ejercen tareas de supervisión de este campeonato, avalan la creación de un punto de encuentro que alivie las difíciles relaciones en la llamada Ciudad de los Dioses.

Lhasa FC

Los jugadores del Lhasa FC posan antes de un partido esta temporada (Sohu)

“A pesar de que hay pruebas de que soldados británicos llevaron allí el fútbol a principios del siglo XX, por su situación geográfica, desde la Liberación Pacífica ninguno de los equipos que han surgido a lo largo de los años en la región [del Tíbet] ha logrado tener arraigo. Esta nueva iniciativa cuenta con el apoyo de la CFA y esperamos que sirva como puente de unión entre las distintas culturas”, afirman a AEF desde el órgano federativo.

El camino por recorrer es, sin embargo, largo. En 1950, en la llamada Batalla de Chamdo, 8.500 soldados tibetanos se enfrentaron a un ejército de más de 40.000 efectivos del Ejército Popular de Liberación chino. El saldo de víctimas tibetanas, que algunas fuentes cifran en más de 3.000, supuso el principio del fin del gobierno independiente del Tíbet, que terminó de caer con la huída del actual Dalai Lama a la India.

Monje en Sigatsé

Un monje pasa por delante de dos estupas en un monasterio de Sigatsé, la segunda ciudad más importante del Tíbet (Asia es Fútbol)

Desde entonces, y tras las protestas de los años 80 contra la “ocupación china”, los episodios de protesta con monjes quemándose a lo bonzo y el control sobre la población tibetana, hoy visible en los soldados que patrullan las calles y los tejados de Lhasa y controlan las rutas que atraviesan la región, han sido continuos.

Aprovechar el momento

En los últimos años, y apoyado por el ambicioso plan del Gobierno para reorganizar y relanzar el fútbol nacional, equipos y empresas han invertido miles de millones de yuanes en la creación y patrocinio de equipos y escuelas deportivas, construcción de infraestructuras y, en definitiva, para dotar al fútbol chino de una categoría que nunca ha tenido.

“El fútbol está creciendo y hay muchos que quieren aprovechar que ahora el mundo mira al fútbol chino para poner a Tíbet en el mapa. Cada vez se organizan más torneos y supongo que será cuestión de tiempo que un club de aquí sobresalga, al menos, a nivel nacional”, comenta Norbu, guía local y organizador de eventos deportivos en la capital tibetana.

La selección prohibida

A pesar de que el fútbol tibetano pelea ahora por asomar la cabeza dentro de las categorías más modestas de China, lo cierto es que ya hay un equipo que ha paseado el nombre de la región por campos de todo el mundo.

La selección del Tíbet, apoyada por el gobierno tibetano en el exilio de la India, ha jugado partidos contra selecciones que, en su mayoría, tampoco están reconocidas por la FIFA. Jugando de forma irregular desde 2001, los Olvidados o los Monjes, sobrenombre con el que se les conoce, solo han ganado un partido, el 12-2 que lograron ante la selección del Sáhara Occidental en el Torneo Internacional de Pueblos, Culturas y Tribus celebrado en Marsella en 2013.

Tíbet debutó en Copenhague ante Greenland, con quien cayó 4-1

De vuelta en una región que duplica en tamaño a España pero que cuenta solo con dos millones de habitantes, los jugadores del Lhasa FC descansan antes de jugar el partido más importante en la corta historia del club. Más allá del resultado, el primer equipo semiprofesional del Tíbet busca ayudar a cerrar una herida abierta desde hace décadas y, con goles, sellar una unión improbable en el techo del mundo.

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