Manuel Retamero y el reto mongol

Decía Gengis Khan,quizás el personaje histórico más conocido de la historia de Mongolia, que el cielo le había encomendado el gobernar todas las naciones. Con un objetivo menos ambicioso y con varios territorios ya “conquistados” llegará a la capital mongola Manuel Retamero, nuevo técnico del Ulan Bator City, una de las grandes apuestas de futuro en el país asiático.

 

Antes de llegar a la que será su nueva casa, el preparador vallisoletano ha pasado ya por cuatro continentes y países como Libia, Estados Unidos, Bahréin o la India han sido testigos de la forma de trabajar de un Retamero que en febrero viajará a Mongolia para comenzar a preparar la temporada 2017, que dará inicio en abril.

“Después de mala experiencia en Bahréin, decidí salir en el mercado de invierno y tenía varias ofertas abiertas, una de ellas en Mongolia. Me pareció bastante seria ya que, aunque son un equipo nuevo (fue fundado en 2015) quieren hacer cosas importantes en el fútbol nacional”, comentó el técnico en el programa ‘Goles’ de Radio Internacional.

Con su fichaje por uno de los ocho equipos de la capital mongola que militan en primera división, el entrenador vallisoletano da continuidad a un periplo asiático que ha tenido luces y sombras.

Los contrastes de Bahréin y la gloria india

En Bahrein vivió dos etapas. La primera, como seleccionador sub-19 y director deportivo de la federación de ese país. La segunda, después de una escala en Estados Unidos y en la India, como entrenador de un equipo de Segunda División, el Budaiya. Y, de nuevo, vivió el contraste de un país que aparentemente brillaba como el oro.

“El lujo existe, pero hay diferencias. La del árabe con mucho dinero y luego la clase social baja, gente que escapa de países por lograr una vida mejor y que tienen sueldos bajísimos, unos 100 euros por trabajar muchísimas horas. Son de Tailandia, Bangladesh, países africanos… creen que encuentran la felicidad en un país muy rico pero optan a puestos muy bajos con muchísimas horas y no tienen ni un día libre”, declaró Retamero en una entrevista concedida a la Agencia Efe.

En su segunda etapa, ya en 2016, Retamero salió de Bahrein cuando comprobó que las condiciones que había pactado en un principio no se cumplían. En diciembre se fue del Budaiya y enseguida tuvo una oferta para entrenar en Mongolia que no dudó en aceptar.

Entre medias, vivió una época en la India al frente del Aizawl, un club que pertenece a la región de Mizoram, al noroeste del país asiático, y al que consiguió ascender a la Liga I ganando el campeonato. Su trabajo allí fue muy agradecido en una hinchada que nunca dejó de quererle. Aún le piden que vuelva. Pero, de la India, se llevó otra experiencia vital llena de anécdotas.

El entrenador durante su época en el Aizawl

“El 90 por ciento de esa región eran cristianos. Había iglesias a patadas. No son como las nuestras, muchas están sin acabar, se nota la pobreza. Son muy creyentes. Me invitaron a la iglesia y alguna vez iba. Era como un famoso, me pedían fotos sin parar. Y pedían que no hubiera partidos en domingo porque estaban todo el día en la iglesia”, comentó.

“El domingo la misa duraba todo el día, pero se hacían más cosas, como comer o merendar. Si ibas a misa era para estar todo el día. Al final, cuando sales fuera, el sentimiento está a flor de piel. Te quedas con las experiencias que te llegan al corazón”.

La experiencia africana

Sin embargo, la experiencia internacional del técnico español comenzó en 2014, en Trípoli, lugar al que llegó para hacerse cargo de la cantera del club más importante del país, el Al Ittihad.

Después de la muerte de Muamar Gadafi en 2011, justo en 2014 comenzó una guerra que aún hoy continúa. Y, en medio de esa guerra, también había fútbol. De hecho, Javier Clemente, por aquella época, era el seleccionador nacional de Libia, que le trató como a un auténtico Dios porque dio un vuelco positivo a la dinámica de un equipo deprimido.

En Trípoli, Manuel Retamero se encontró en una ciudad en la que las armas estaban casi en cada esquina. Incluso en su hotel, ubicado en el centro de la capital, había siempre un kalashnikov en la recepción. Y, el ruido de las armas se escuchaba de vez en cuando para que no se olvidara que Libia estaba viviendo un conflicto.

“Nuestro club estaba justo al lado el parlamento, donde estaban todos los problemas del país. Durante un partido, escuché dos o tres tiros y de repente cruzaron el campo tres personas huyendo. Una, estaba coja con un disparo en la pierna. Y el partido, jugándose”, relató a EFE.

Los despistes también podían salir caros. Por ejemplo, un paseo nocturno, un hábito que podía ser normal en muchos países, no lo es en Trípoli. Hacerlo es arriesgado y, por eso, Retamero siempre procuraba andar por la ciudad a la luz del día. Pero, un día, se le hizo tarde en una cafetería y tuvo que regresar de noche al hotel.

“Volví andando -recuerda- porque los taxis son peligrosos. Hay que tener cuidado. Si llevan las lunas tintadas no había que montar porque te secuestraban, así que caminé hasta el hotel. Una persona me llamó en árabe con una voz agresiva y eché a correr. Te aconsejan que no corras, porque si lo haces, piensan que has hecho algo. Me siguió y conseguí perderle de vista hasta el hotel. Salía mucho a pasear y desde ese día, no salí en un tiempo”.

También fue testigo de una reyerta en la que se vieron pistolas, estuvo en un complejo que días después fue bombardeado, corrió por la misma playa por la que fueron asesinados 21 egipcios y, sobre todo, tuvo que aguantar muchos controles de policías oficiales y no oficiales con ganas de obtener algo a cambio para permitir el paso de los vehículos en los que viajaba Retamero.

Javier Clemente tras lograr la Copa de África de Naciones con Libia

Para esos sobresaltos, había tres palabras clave que abrían puertas: español y Javier Clemente. “Veían español en el pasaporte y primero preguntaban Barcelona o Real Madrid. Y después me hablaban de Clemente. Decían ‘mia mia’, que en árabe quiere decir cien por cien, que todo estaba bien y me ponía el pulgar hacia arriba. Era un salvoconducto, sin duda. Allí Clemente es como un Dios”.

El reto mongol

Ahora, Manuel Retamero llega a un fútbol completamente desconocido tanto para él como para el común de aficionados al fútbol. Con una de las ligas más débiles de Asia y su selección nacional ocupando el puesto 198 (de 209) del ránking FIFA, el fútbol mongol tiene aún todo por hacer.

“En España el fútbol es el deporte rey y que es seguido por muchísima gente; eso no pasa en países como los que hablamos, por ejemplo en la India, donde el deporte más popular es el cricket, aunque poco a poco vas viendo como cada vez más gente sigue el fútbol y eso es lo que espero que ocurra también allí”, aseguró Retamero, quien también aifrmó esperar un fútbol “rápido” por el tipo de jugadores que hay en Asia.

En todo caso, Manuel Retamero viene a continuar la labor emprendida la temporada pasada por otro español, Rodrigo Hernando, quien en 2016 se convirtió en el primer técnico español en dirigir en la liga del país asiático. Además, su hija de 5 años le acompañará en esta nueva aventura por el que en su día fue el mayor imperio del mundo, abarcando desde la Península de Corea hasta el Danubio. Hoy, sin ese esplendor, Mongolia quiere que su fútbol crezca y que lo haga, si es posible, con acento español.

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