Fútbol en guerra: Yemen

Yemen es uno de los países asiáticos con más afición al fútbol. A pesar de ello, su selección nunca ha levantado un trofeo, sus equipos no han brillado en campeonatos internacionales y el conflicto se ha llevado por delante las frágiles estructuras que lo sostenían. En medio de una guerra civil que aún sigue, el fútbol busca renacer en campos de tierra con una ilusión que cubre, a duras penas, su total falta de medios.

 

Poco puede importar un gol cuando tu familia pasa hambre y sería raro, por no decir grotesco, protestar una falta cuando la semana anterior has perdido a tu hijo o a tus padres en un bombardeo. Nadie se vestiría de corto para jugar en un campo de tierra a escasos metros de donde suceden los combates. ¿O sí?

A finales del mes de marzo, el presidente yemení en el exilio, Abd Rabbuh Mandur al Hadi, fue condenado a muerte durante un juicio en el cual no estuvo presente. Mientras, la ONU lanzaba su enésima alerta sobre el deterioro de la situación humanitaria en el país avisando de que más de dos tercios de la población padecían destrunición y enfermades como el cólera comenzaban a rebrotar. Esa misma semana, en Taiz, la tercera mayor ciudad de Yemen, el fútbol silenció a las balas.

El 30 de marzo de 2017, Taiz volvió a ver fútbol en un país dividido por la guerra (Anadolu)

Ocurrió lejos del Estadio Nacional de la capital, Saná, o de terrenos de juego más modestos como el Estadio 22 de mayo de Adén o el más grande de Taiz, el Al Shohada Stadium, con capacidad para 15.000 espectadores. En un campo de tierra rodeado por edificios en ruinas, allí se jugó el partido más importante de la historia reciente de Yemen.

Vigilados por efectivos de las fuerzas de seguridad yemeníes y frente a cientos de aficionados, dos equipos amateur, As Ssumnd y Al Easifa, disputaron la final por el título de campeón de la liga local de Taiz.

Un militar vigila el terreno de juego durante la final de la liga local de Taiz (Anadolu)

El partido, que terminó con victoria de As Ssumnd (rojo), fue un rayo de luz en un país cubierto por la oscuridad de una guerra que, desde 2015, ha dejado una cifra de muertos que va, dependiendo de las fuentes, desde los 20.000 hasta los 50.000.

Intereses foráneos, problemas autóctonos

Para entender por qué Yemen y su fútbol han estado marcados por la inestabilidad y la falta de desarrollo a pesar de gozar de una situación geográfica envidiable, con salidas al Mar Rojo y a importantes rutas comerciales a través del Golfo de Adén, hay que mirar, como en el caso de Afganistán, a la tensión entre bloques de la Guerra Fría y a la lucha de poder que Irán y Arabia Saudí mantienen en la zona.

En la década de los 60, varios grupos armados, apoyados por Egipto y la Unión Soviética, iniciaron un movimiento que buscaba la independencia del país del Reino Unido. La paz llegó al Norte tras la caída de la monarquía y la proclamación de la república. En el Sur, el Partido Socialista de Yemen, apoyado por el bloque soviético, se hizo con el control de la región y de esta manera nacieron la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Democrática de Yemen (Yemen del Sur).

North and South Yemen map

Mapa de las dos Yemen (Wild Star Life)

Al amparo de unas relaciones que comenzaron en tono cordial, aunque fueron deteriorándose con el tiempo, el fútbol a ambos lados de la frontera empezó a organizarse y, junto a varios campeonatos regionales, nació la Federación de Fútbol de Yemen del Norte (1962) y se cambió el nombre de la existente desde 1940 para representar a la nación meridional.

En agosto de 1965, Yemen del Norte debutaba en un partido internacional con derrota por 9-0 ante Sudán y un mes más tarde lo hacía la del Sur, cayendo en este caso 14-0 ante Egipto.

Uno de los últimos partidos que jugó Yemen del Norte. Ante Arabia Saudí en 1989

En cuanto a los clubes, el Sur fue siempre un paso por delante del Norte y Al Tilal SC fue el gran dominador de su fútbol desde principios de los años 70 y hasta finales de los 80. En el país vecino, que no tuvo un campeonato organizado hasta entrada la década de los 80, Al Ahli y Al Yarmuk se repartieron los títulos antes de que ambas regiones convergieran.

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Sello conmemorativo del Mundial de México 1970 de la República Árabe de Yemen / Yemen del Norte (OS.com)

La unión no hizo la fuerza

Desde el nacimiento de ambos países, y hasta su unión en 1990, los diferentes modelos sociales y económicos fueron creando tensiones entre los gobiernos. La caída de la URSS, y la consiguiente pérdida de poder el ejecutivo sureño, llevaron a una unificación que, a pesar de todo, no puso fin a los desencuentros.

En 1994, el ejército del Sur, ya que las fuerzas armadas no habían sido fusionadas, declaró la independencia unilateral por la cada vez mayor concentración de poder en Saná, la nueva capital nacional, y dio inicio así a una guerra civil que terminó con su derrota meses después y reforzó la figura del presidente Ali Abdullah Saleh, quien ganaría las elecciones de 1999 con el 96% de los votos.

Salvó en 1994, año en que la liga yemení no se celebró por la inestabilidad reinante, el campeonato continuó su progreso con Saná, Adén y Tazi como hogar de los mejores equipos y con una afición creciente que, además, comenzó a identificarse con los colores de la nueva selección nacional. A comienzos de la década de los 2000, nombres como el de Ali Al Nono o Adel Al Salimi comenzaban a convertirse en el centro de atención de los aficionados yemeníes.

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Ali Al Nono ante Arabia Saudí (AFP)

Al Qaeda, Estados Unidos y los hutíes: Fundido a negro

Los débiles cimientos sobre los que se asentaba el fútbol yemení no eran mucho más sólidos que los que soportaban el gobierno de la nación. Grupos de Al Qaeda, formados en las zonas desérticas del país, y tribus hutíes que, representando a más de un 30% de la población, pedían una mayor cuota de poder en el ejecutivo, se levantaron contra el gobierno de Saleh.

Estados Unidos, en plena campaña contra el terrorismo islámico, lanzó una ofensiva contra al Qaeda en territorio yemení en 2001 y el país, con los hutíes combatiendo al ejecutivo desde el Norte y los salafistas de al Qaeda haciéndolo desde el Sureste, se sumió en el caos.

Con todo, las tres grandes ciudades, situadas en el Suroeste, se mantenían en una relativa calma y la liga pudo continuar hasta que, en 2014, la situación se tornó en insostenible.

El edificio de la Asociación Yemení de Fútbol fue destruido durante una ofensiva aérea en 2015 (Reuters)

En 2011, con la llegada de las denominadas Primaveras Árabes a diferentes países, la presión contra el presidente Saleh creció e Irán y Arabia Saudí intentaron aumentar su influencia dentro del país.

A principios de esta década, en Yemen se unían varios conflictos en uno. Salafistas, hutíes, potencias extranjeras buscando una resolución favorable a sus intereses y, de nuevo, un movimiento independentista en el Sur terminaron con Saleh siendo evacuado a Arabia Saudí tras sufrir un atentado y con al Qaeda ganando posiciones cerca de Adén.

Yemen era completamente ingobernable, el fútbol agonizaba junto a su sociedad y el país, a pesar de una breve tregua tras la salida de Saleh del país y la toma de posesión de al Hadi, iba directo hacia el abismo.

Situación en Yemen a principios de 2012. Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/44/Yemen_division_2012-3-11.svg/2000px-Yemen_division_2012-3-11.svg.png

Situación de Yemen en marzo de 2012 (Wikipedia)

Entre 2014 y 2015, los hutíes tomaron la capital y el control del gobierno y la liga fue detenida tras llegar el conflicto al último reducto del deporte yemení.

El futuro

Ahora, Yemen es un país en el cual se libra una guerra con diferentes bandos enfrentados. Como explica Antonio Ponce en un artículo en El Orden Mundial, “… por un lado, los hutíes y las fuerzas leales al expresidente Saleh, que apoyados por Irán y con el control de facto del gobierno del país, prosiguieron su avance hacia el sur hasta asediar la ciudad de Adén. Por otro lado, la coalición suní dirigida por Arabia Saudí comenzó en marzo de 2015 una serie de bombardeos y posteriormente una intervención terrestre con la idea de devolver a al Hadi y sus seguidores al poder. Aunque esta fuerza ha contado con el apoyo de las fuerzas sureñas, sus reclamaciones independentistas se han hecho cada vez más fuertes, difiriendo con los intereses de al Hadi y los suyos. Por último, los grupos yihadistas suníes influidos por al Qaeda o el Estado Islámico, que han fortificado sus bastiones en la parte sureste del país”.

 

guerraYemen

En cuanto al fútbol, la selección sigue disputando partidos y, por lo general, juega en Catar sus encuentros como local tras viajar en un barco de carga las 18 horas que separan sus puertos de los de Doha por la imposibilidad de hacerlo en avión.

Mientras, ligas como las de Taiz buscan dar un respiro a un país sumido en una guerra sin final a la vista, con una de las situaciones de emergencia sanitaria más graves de la actualidad y con millones de personas buscando, simplemente, algo que celebrar.

Los jugadores de Al Ssumnd levantan el trofeo de campeones tras el partido (Anadolu)

Nota del autor: El conflicto yemení ha visto como intereses cruzados y muchos actores secundarios han intervenido y agravado hasta límites insospechados la situación en el país. Dos documentales que explican bien esta realidad son “Yemen: Pulling the strings” y “The rise of Houthis”.

1Comentario
  • German Vega Haylock
    Posted at 12:55h, 07 Diciembre Responder

    CRACK

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