Los exiliados

En China, como ya comentamos en el primer capítulo de esta serie, el desarrollo del fútbol ha ido de la mano del de la economía y, por ende, la mayoría de equipos de cierto nivel han aparecido en las ciudades del Este del país. Sin embargo, este año encontramos en la Liga Uno (Segunda) dos excepciones a esta norma, dos conjuntos que desde la parte occidental de China jugarán “el derbi de los exiliados”.

 

Imaginemos que un equipo madrileño de la Segunda División española, el Rayo Vallecano, por ejemplo, tuviera que volar hasta Bucarest, la capital de Rumanía, para jugar un partido de fútbol, o que uno de Cataluña necesitara viajar hasta Minsk, en Bielorrusia, para disputar 90 minutos. Esta distancia, aproximadamente unos 2.400 kilómetros en línea recta, es lo que separa Pekín de Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang y hogar de Xinjiang Tianshan.

A más de 2.000 kilómetros de la capital encontramos también al segundo protagonista de esta historia, Lijiang FC, equipo de la considerada por muchos como localidad más bonita de China.

Ambos, en todo caso, están lejos de igualar las distancias de la Segunda División de Rusia, en la que Luch Energiya y FC Baltika, clubes de Vladivostok y Kaliningrado, respectivamente, han de viajar más de 7.400 kilómetros para medirse.

Xinjiang: La importancia étnica

La provincia de Xinjiang, cuyo nombre significa nueva frontera, se sitúa en el Noroeste chino y, además de por sus ricos recursos naturales, es importante por dibujar la separación con los llamados -tanes. Además, Xinjiang es el lugar donde vive la minoría musulmana más numerosa de China, la Uigur, un elemento importante en esta historia y una etnia que, tradicionalmente, ha tenido una relación complicada con la Han, dominante en el país con más del 90% de la población.

Como escribe Jesús Gámiz en su artículo “La China menos china”, la causa tibetana siempre ha gozado de una mayor popularidad mediática en todo el mundo, pero lo cierto es que es en Xinjiang donde China hace frente hoy a su mayor desafío territorial y de seguridad nacional.

La lucha entre Uigur y Han ha vivido diferentes episodios desde principios del siglo XX, pero fue en el último tramo del pasado siglo cuando las tensiones alcanzaron un punto casi insostenible.

En la década de los 90, las localidades de Baren, Gulja y Urumqi fueron testigos de disturbios en los que murieron un total de 70 personas y centenares resultaron heridas. Sin embargo, lo peor llegaría años después, en 2009.

 

Una mujer de la etnia Uigur protesta frente a soldados del EPL en las revueltas de 2009 (WoN)

Durante la noche del 25 de junio una pelea en una fábrica de la ciudad china de Shaoguan, en el sur del país, provocó a algo más de 3.000 kilómetros los peores disturbios étnicos vividos en China en varias décadas. Esa noche, un grupo de chinos Han (la etnia que constituye más del 90% de la población nacional) se enfrentó a varios compañeros Uigur, una minoría de origen túrquico, mayoritariamente musulmana y oriunda de la región autónoma de Xinjiang, en el oeste del país. Al menos dos uigures murieron, y diez días después, una multitud se congregó en la capital de Xinjiang, Urumqi, para protestar por una supuesta colusión de la policía china con los responsables del incidente en la fábrica. La protesta subió de intensidad, se descontroló y Urumqi vivió varios días de choques violentos entre hanes y uigures que dejaron entre 200 y 600 muertos, según diversas estimaciones, escribe Gámiz en el artículo de Altaïr.

El fútbol como arma

Ante el férreo control que las autoridades llevaban a cabo sobre cualquier movimiento o conato de protesta que se produjera en la región, las vías para denunciar o luchar contra la merma de la cultura Uigur se agotaban… pero llegó el fútbol.

A pesar de que las primeras referencias a Xinjiang como selección provincial datan de los ‘I Juegos Nacionales’ de 1959, lo cierto es que la región, ya sea con la citada selección o con el equipo del ejército, nunca logró nada digno de mención y su pista se perdió en 1989, con la desaparición de la selección provincial tras militar esa última temporada en la Tercera División del fútbol nacional.

Xinjiang no participó en torneos nacionales hasta 1959, aunque el fútbol chino llevaba disputando torneos desde 1910. En la imagen, un Tianjin 12-1 Lanzhou del 20 de febrero de 1955.

Con un paréntesis de más de 20 años, en 2012 apareció el Xinjiang Xiyu, un club que rápidamente captó el interés de los aficionados y despertó una pasión dormida por el fútbol en la provincia. ¿La razón? Casi la totalidad del equipo estaba formada por jugadores de etnia Uigur y el hecho de batir, semana tras semana, a equipos de “etnia Han“, les convirtió en un referente y un símbolo para una región que llevaba décadas luchando contra la merma de su cultura y sus tradiciones.

Xinjiang Xiyu llenaba las 45.000 localidades de su estadio en Urumqi (WEF/Xinhua)

La comunión entre equipo y afición era total. El componente étnico pesa mucho en Xinjiang (WEF/Xinhua)

El equipo fue cuarto en 2012, quedándose a las puertas del ascenso a la Liga Uno (WEF/Xinhua)

La capacidad de movilización del equipo hizo saltar las alarmas del Gobierno en Pekín

Aquel año, el equipo no pudo completar el ascenso desde la Liga Dos a la Segunda División pero sí hizo que desde el Gobierno se dieran cuenta de que algo no iba bien. La retirada de patrocinadores y la creación de un nuevo club más acorde con el gusto de Pekín, llevaron a la desaparición del Xinjiang Xiyu, que pasaría a ser sustituido por Xinjiang Tianshan, club que, a pesar de todo, ha vuelto a nutrirse, principalmente, de jugadores de etnia Uigur con nombres como Burhanijan AniwaDanyar MusajanYehya Ablikim y que desde 2013 milita en la Liga Uno.

Ahora, el club, que sigue atrayendo multitudes al estadio aunque en menor número que la temporada 2012, busca dar un salto de calidad y llegar, por fin, a la Superliga, donde nunca antes un equipo de esta región ha estado. Para ello, uno de los rivales que se cruzará en su camino, concretamente el 6 de mayo, será Lijiang, un recién llegado a la Segunda División nacional.

Lijiang: Buscando su sitio

Si la provincia de Xinjiang supera en extensión tres veces a la de España (1,66 millones de Km² frente a 506.000), la provincia de Yunnan “se queda” en 394,000 Km² (más que Alemania o Japón)  pero es considerada por muchos como la más bonita del país y Lijiang, sede del segundo protagonista de este derbi, la mejor ciudad para visitar.

Fronteriza con Birmania, Yunnan y su capital, Kunming, han sido siempre puntos importantes en las rutas comerciales de China hacia el centro de Asia (y también en el tráfico de drogas). Sin embargo, y como pasara con Xinjiang, su fútbol nunca ha destacado.

 

Atardecer sobre el casco antiguo de Lijiang, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Con 1959 también como año de su estreno en el fútbol nacional, varios equipos, bajo el nombre de Yunnan FC, Unidad del Ejército de Kunming o Kunming FC participaron en los diferentes torneos hasta finales de la década de los 80. Despúes, el fútbol en la provincia haría su travesía por las categorías amateur hasta que en 2013 un nuevo equipo, Lijiang, debutó en la Liga Dos.

Cuatro temporadas después, en 2016, finalmente lograron su objetivo, el ascenso, y lo hicieron de la mejor manera, como campeones tras derrotar a Baoding en la final.

 

Lijiang derrotó 2-0 a Baoding en la final por el campeonato, partido en el que ambos estaban ya ascendidos (QQ)

Ahora, con un equipo modesto y con la única pretensión de seguir creciendo, Lijiang intentará dejar bien alta la bandera de la provincia de Yunnan. Ellos, al igual que Xinjiang, llaman a la puerta de un fútbol chino que da la espalda a un Oeste que reclama su sitio a través de partidos como este, el derbi de los exiliados.

1Comentario
  • La difícil disyuntiva hongkonesa
    Posted at 07:05h, 17 Junio Responder

    […] similar, se puede decir, viven equipos de Hainan, la provincia de Guangdong o incluso Xinjiang y Lijiang, alejados de gran parte del resto de clubes. Sin embargo, el soporte económico con el que cuentan […]

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